Ella
Los veinte minutos antes, eso era el caos. Se plantaba frente al armario en ropa interior, examinando la ropa e imaginándose cada combinación. Las piezas que lanzaba sobre la cama, eran las propuestas. Al rato, corría descalza por la casa en busca de los tacones y del bolso. Nunca se maquillaba, ni se hacía nada especial en el pelo. Tarde. Siempre llegaba tarde. Eso sí, ella siempre acababa disfrutando como ninguna.